Cantera Rojilla

El pasado viernes 9 de noviembre, Pepe Leñero hacía alusión a mi anterior colaboración en esta página titulado “Brigadas Rojas”, en él incitaba a la juventud rojilla a recoger la bandera de la afición, que en otros tiempos levantaron otras generaciones.

En su artículo “Pinta la cara de tus colores”, me instaba a volver a levantar la bandera de la Roteña durante los partidos y gestionar la organización de la hinchada.

He de decir que no tengo, ni tendré nunca ningún problema en ondear la bandera de mi equipo, como tantas veces he hecho. Pero la cuestión es algo más compleja, cuestiones que se escapan a alguien que no ha pertenecido nunca a una organización de estas características, como es el caso de mi amigo Pepe.

Para poder tener una afición activa que anime al equipo domingo tras domingo, no basta con llegar el domingo al futbol con tu bandera y ponerte a cantar y animar, ese es el resultado de un proceso de organización mucho más amplio.

En primer lugar no puede ser trabajo de una sola persona, ya que la fuerza de la afición está en el grupo, no en los cánticos, a mayor número de aficionados más presión puede ejercer en el terreno de juego.

Hay que organizar la “concentración” del grupo, donde el tema principal es el futbol en general y el próximo partido en concreto. Llegar juntos al campo de futbol, tomar posiciones colocar las banderas, unificar cánticos…

En algunas ocasiones hay que preparar tifos (esto es realmente difícil), recortes de papelillos, tirada de rollos de papel higiénico, etc.

Tiempo atrás, recuerdo el lanzamiento de codornices en el antiguo Colombino en la fase de ascenso a tercera división o alguna mala experiencia con un bote de nitrato.

Hacer promoción entre los amigos del partido para que acudan el domingo al futbol, más animados por el ambiente que se genera que por el futbol en sí.

Y otras muchas cuestiones en las que no me extenderé.

Como ves, amigo Pepe, no es cuestión de aparentar una imagen de “persona respetable” lo que me impide llevar a cabo esta gestión, sino las obligaciones adquiridas en otras muchas parcelas de mi vida, las que me impiden hacerlo.

Entiendo, que tú, desde tu atalaya de periodista deportivo, no hubieras caído en todas las cuestiones que he planteado anteriormente ya que sólo ves el resultado de un arduo y continuo trabajo, al que invito a los jóvenes roteñistas a continuar, ya que por su edad, no han adquirido las obligaciones que te impone la edad.

“El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es un trabajo sobre todo de constancia, de método y de organización” Víctor Hugo.

Publicado: 22/11/2018 - Manuel Carmona