Cantera Rojilla

Que el fútbol es emoción, no hay quien lo dude, y como tal es un sentimiento irreflexivo que nos hace actuar de manera instintiva. Un espacio donde evadirnos de nuestra realidad durante 90 minutos. Todos hemos oído y gritado, en el campo de fútbol, animando a nuestro equipo, contra el equipo contrario, y sobre todo, contra el árbitro.

El árbitro es el “principal culpable” de las desgracias de nuestro equipo, cuando pierde sus decisiones son tomadas, en la mayor parte de las veces, como decisiones intencionadas para perjudicar a nuestro equipo, si las decisiones benefician a nuestro equipo, entonces pueden ser tomadas por errores humanos comprensibles en un estado de tensión propio del partido.

Aunque la función de la afición está en animar al equipo y crear un estado de presión suficiente para desestabilizar al contrario, no debemos olvidar que se trata de un juego, nuestras vidas no van a cambiar ni a peor ni a mejor, gane o pierda nuestro equipo, y que son muchos niños que asisten a los partidos, con el único objetivo de pasar un buen rato.

Cuando pedimos respeto a los jugadores, fair play, que los padres no se exalten en los partidos de las escalas inferiores, también debemos incluirnos en esas peticiones. Los insultos, no deben tener cabida dentro del campo de fútbol, un club se hace grande con otros valores: respeto, solidaridad, compañerismo, unión…

Los niños y niñas que acuden a los campos de fútbol, no sólo toman como referentes a los futbolistas que juegan el partido, sino el ejemplo que tienen que tomar como aficionados y su papel dentro del terreno de juego. Animar, lucir los colores, presionar, pero siempre evitando la descalificación personal o a la familia (insulto muy recurrente en cualquier campo).

Los árbitros son los protagonistas invisibles del partido, sin los árbitros no habría partidos, y a fin de cuentas es el juez que toma las decisiones, unas veces acertadas y otras no.

Se puede perder por varios motivos: mala suerte, errores arbitrales, estrategias erróneas, y la mayoría de las veces, porque el equipo contrario es mejor, sea como sea no es más que un juego.

Seamos ejemplo, dentro y fuera del campo.

El fútbol no es un juego perfecto. No comprendo porque se quiere que el árbitro lo sea”

Pier Luigi Collina.

Publicado: 25/10/2018 - Manuel Carmona