Cantera Rojilla

Dicen que la pasión es un sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón. Pues sí, ese era Manolo Vilela, un amante apasionado de su familia, de sus hijos y de la Roteña. Sentía un total entusiasmo en todo lo que hacía, decía o deseaba. Con alegría, con ese toque que le diferenciaba del resto. Capaz de emocionarse, pelearse, discutir hasta la saciedad, pero con la sinceridad de un hombre, que siempre miró a la cara a todo el mundo. Yo siempre lo recordaré como el único que me dijo lo que sentía, pero también como en su humildad, supo reconocer sus errores.

Era como esa figura paternal que todos deseamos, capaz de reñirte, pero también de echarte el brazo por encima para decirte, sigue así, te necesitamos. Con él nació lo del lema “la Roteña una gran familia” sin duda todos somos sus hijos deportivos. Hace varios años, presenté un trofeo Costa de la Luz, me aparté de los números, de los datos, todo para cambiar el guión. Dediqué mi discurso a los sentimientos, todos sabían que era dedicado a Don Manuel. Aquel que corría por las calles para confeccionar su cartel o para buscar dinero de debajo de las piedras y que su equipo siguiera adelante. Pero hoy en vez de estar triste, siento que debemos seguir con su legado. Alonso, “no le dejes el cartel a nadie, que no se pierda”, esa fue una de sus últimas voluntades y  yo estaba delante. Aunque no os voy a engañar, a mí también me dejó un cometido, “sigue con tus artículos y tus vídeos, no te dejes engañar, sé siempre tú mismo”.

Ahora puedes creer que hago este artículo porque ya no estás con nosotros, nada más lejos de la realidad, me señalaste el camino y la forma de actuar desde que comencé en este club. Primero entrenando a tus hijos y luego marcando las directrices de cómo hay que amar unos colores. Me enseñaste el respeto hacia los demás y de cómo se puede tener un corazón rojillo, pero tender la mano a todo el mundo. Yo siempre te escuché y discutí contigo, es curioso que sea con el que más me he peleado, pero fíjate por donde, al que más he querido en este club. Siempre tenías una palabra agradable para todos los que te rodeábamos, eso es arte, el arte de ese loco genial que hizo de su pasión una forma de vida. Yo jamás te recordaré con tristeza, ese no era tú estilo, es más, ni se me escapó una lágrima porque sería ir en contra de tus enseñanzas.

No te preocupes, cogemos tu testigo y sobre todo, brindaremos por ti en los triunfos y en los fracasos, “si ganas tomate una cerveza para brindar y si pierdes para olvidar”, seguiré con esa filosofía de vida. Sí hay un cielo, si tú estás allí, poco tardará ese Dios en tener un carné de la Roteña.

Publicado: 20/10/2018 - Pepe Leñero