Cantera Rojilla

Desde que el fútbol comenzó a manejar cifras astronómicas, cambió, para peor, los valores que sustentó la práctica de este deporte.

Cualquier actividad que desarrolle el ser humano, tiene como modelo a seguir referentes de éxito en esa actividad. A nadie se le escapa que estos modelos a los que me refiero, hablando de fútbol, son el Real Madrid y el F. C. Barcelona.

Tanto el Real Madrid como el F. C. Barcelona han prostituido, los valores y principios que han caracterizado al fútbol desde sus inicios. Cuando digo “prostituir” me refiero a pagar una cantidad de dinero a cambio de unos servicios (en este caso futbolísticos), donde el dinero compra y vende voluntades, como si un mercado de esclavos se tratara.

Esta práctica ha contaminado la estructura del fútbol a todos los niveles. Se ha convertido en práctica habitual, que los clubes, por modestos que sean, conformen su plantilla a golpe de talonario, gastando un dinero que en muchas ocasiones no tiene ni genera, muchos deportistas se han convertido en mercenarios que por una mísera paga venden su habilidad al mejor postor, donde el amor a un club, a sus colores y a su gente no cabe en una mísera mensualidad que no puede catalogarse ni con el término “sueldo” una práctica que tiene que tocar a su fin.

Es hora que los clubes modestos, el fútbol amateur, el fútbol base, recupere la esencia y los valores que hicieron grande este deporte, revertiendo las nocivas prácticas que han implantado aquellos que utilizan el deporte para su enriquecimiento personal.

Un club de fútbol no lo compone únicamente una plantilla de jugadores, existe un numeroso grupo de personas que trabajan gratuitamente para que 11 jóvenes puedan pisar el césped cada domingo. Desde la junta directiva, delegados, técnicos, fisioterapeutas, taquilleros, jardineros… todas estas personas son imprescindibles para que un club pueda seguir existiendo.

Es hora de recuperar valores de la práctica deportiva y que no se compran con dinero, sino con trabajo e ilusión, valores como: el compañerismo, el trabajo en equipo, la vida saludable, retos comunes por los que luchar, valores que están por encima del cuanto me pagaran por jugar en este u otro club.

Llegar a profesional, es un objetivo alcanzable para muy pocos privilegiados, pero disfrutar del deporte, hacer vibrar a tus vecinos con tu juego, formar parte de algo más grande que uno mismo, sentir los colores de tu club, son una paga que no cabe en la cartera.

Construyamos, entre todos y todas, de los valores del pasado el fútbol del futuro.

Vamos Indios que SOMOS LA ROTEÑA.

Dedicado a todos aquellos que vendieron su sueño por dos pesetas.

Publicado: 10/10/2018 - Manuel Carmona