Cantera Rojilla

La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante (Sören Kierkegaard). Esta reflexión me lleva al artículo de hoy, comprender lo que ha pasado y aconsejar a los que tienen que marcar el futuro. Esta última temporada ha sido muy complicada, no se conformó una plantilla, faltó continuidad y sobró improvisación. Pese a todo el barco llegó a buen puerto, en gran parte por unos jugadores comprometidos al máximo. Pero cerremos el capítulo de este último año, para agradecer el trabajo realizado en las últimas temporadas, ya que hay que ser valiente para dirigir un club modesto, cuando más cruda era la crisis. Trabajar con el mínimo dinero y con muchas puertas cerradas es de elogiar. Solo se concibe cuando de verdad amas a un club.

Se acaba una etapa, pero comienza otra y puestos a soñar, entiendo que lo primero es recuperar la idiosincrasia de un club modesto, que soñó un día con un lema “La Roteña, una gran familia”. Apartarse del camino del ordena y mando, para volver a tus raíces, la de aunar todas las voluntades. La de tomar decisiones de forma consensuada y no a golpe de autoritarismo. Compensar los esfuerzos de todos y que todos se sientan útiles. La de mirar a la cara a tu compañero, para hablar, incluso para discutir. Quiero un futuro limpio, con un aire despejado, con el respeto por bandera, donde todos los que sienten estos colores, vean a su club como su casa. Abrir las puertas a quienes se marcharon y cerrarlas a quien no quiera ser compañeros de este viaje. No será fácil esta nueva andadura, ya que si miro hacia atrás, veo que la egolatría, al final ha podido con el amor a unos colores. Se ha dinamitado en todo lo posible la labor de los que llegan, con acusaciones, malos modos y falsedades. Cartas de libertad de forma indiscriminada, que nadie sabía el porqué, tan solo ha bastado la palabra de una persona. La información sesgada hacia un entrenador, al que supuestamente no se le iba a renovar, en este apartado ha habido maldad y falta de compromiso de quien recibía la información, ya que esto jamás estuvo en la hoja de ruta de los que a partir de ahora, tomarán las riendas. Las descalificaciones para muchos, que no compartieron que” las decisiones de todo, las tomara el mismo”. Como este que os escribe y a quien se le intentó “echar a la calle”, era mejor silenciar. Estos años han sido como la célebre película “El día de la marmota”, un bucle de situaciones previsibles. Por eso hoy, que por fin me siento libre al escribir sobre este tema, no quiero entorpecer más tu labor, amigo Manolo, te deseo lo mejor, aléjate de los que te adulen y te regalen el oído, pero sobre todo, recuerda el lema de todos los rojillos. Si no te has enterado del mensaje, no te preocupes, este es un pequeño dislate, a partir de ahora retomaré mi retórica, para resumir cada uno de los momentos pasados y presentes.

Publicado: 13/07/2018 - Pepe Leñero