Cantera Rojilla

Llevo muchos años en esto del fútbol y me he encontrado con todo tipo de jugadores, mejores, peores, más comprometidos y algún que otro de filosofía carpe díem. Pero pocos como el portero jerezano o podría decir sin lugar a equivocarme, jerezano-roteño, Jesús de Gaspar. La primera vez que lo vi bajo palos, jugaba en el Club Deportivo Rota y me vino el recuerdo de otro portero que hizo historia en la Roteña, José Luis Pérez. Ambos guardan una gran similitud, son guardametas no muy altos, pero con grandes reflejos, buena ubicación, espectaculares en el mano a mano y lo más complejo, valientes a la hora de salir por arriba. Sin embargo hay una cualidad, que lo define como deportista y persona, su personalidad ganadora. Esa que le ha llevado a ser un líder en los vestuarios en los que ha estado y no hay un compañero que no lo respete. Manda con voz firme y los demás acatan esas órdenes. Lleva una larga trayectoria deportiva, desde que a los cinco años, su primer entrenador pidió alguien que quisiera ser portero. Los que conocen a Jesús pueden pensar, que de casta le viene al galgo, ya que Jesús padre también fue portero. No es así, tan pequeño no sabía nada, tan solo que hacía falta un portero y fue tan valiente para dar ese paso adelante. Ha pasado por equipos como el Jerez Alternativa, Distrito la Granja, Juvenil Nacional del Atlético Sanluqueño, Sanluqueño B, llegando al CD Rota de la mano de Paco Ramírez y así empezó ese noviazgo con el pueblo de Rota. Al final terminó en la UD Roteña, equipo con el que siente una deuda personal y por el que está y seguirá luchando para devolverle glorias pasadas. Hoy Jesús tiene que parar, se ha lesionado, el cruzado no aguantó más y se rompió. Esta lesión puede parecer dura, pero no para Jesús, yo le he visto jugar con el tobillo hinchado y aguantando el dolor, seguro que esto ni pondrá fin a su carrera como futbolista, ni tampoco a su relación con el equipo rojillo y sus compañeros. Pero aquí viene la grandeza de este veterano y joven jugador, lejos de apartarse y ver la temporada desde la grada, se ha comprometido a colaborar con el equipo. No en vano, Jesús de Gaspar es entrenador personal y de los buenos. Ya que el carácter que tiene como deportista, lo imprime a los que entrena. Lo que es la vida, la Roteña pierde para toda la temporada, uno de los mejores porteros de su historia y gana un preparador físico. Como él dice, las cosas ocurren siempre por algo, ahora hay que estar a muerte con el equipo y ayudar en todo a los jugadores. Grande Jesús, eres el arquetipo perfecto de un deportista, pero sobre todo por cómo eres y eso te lo han enseñado tus padres, lección de vida. Ahh por cierto, vienen dos porteros a ocupar tu puesto, Alfonso Cortés “Fofi” y Alejandro Romero, dales caña y que defiendan la meta rojilla, al mismo nivel que tú, que es mucho.

Publicado: 16/03/2018 - Pepe Leñero