Cantera Rojilla

Hay muchas voluntades unidas para formar un club de fútbol aficionado, jugadores, directivos, técnicos, delegados, aficionados. Todos desarrollan su rol, unos con más relevancia que otros, sobre todo los jugadores, que reclaman el derecho de ser el centro de atención. Ese egoísmo innato, viene dado por la adulación gratuita que les profesan los aficionados y algún que otro directivo de poco nivel. Obviamente están en su derecho, son parte importante de este organigrama, es verdad que todas las acciones, directa o indirectamente recaen sobre ellos. Para bien o para mal, son el centro de este pequeño universo, no estoy hablando de egocentrismo, o quizás sí. Pero hoy no quiero hablar de ellos, ni tampoco de los directivos o presidentes acaparadores de protagonismo. Quiero hablar de los que hacen su labor sin hacer ruido. De aquellos que dan la vida por un club, de los que pese a pasar inadvertidos, hacen una gran labor. Hoy quiero hablar del Chito, de Manolo, del incombustible utillero de la Roteña. Pese a tener una edad avanzada, siempre lo verás corriendo a por los balones que se pierden fuera del estadio, con frío, con lluvia, allí está el Chito. Poniendo a punto botas, vestuario, balones, equipación y un largo etcétera de labores. Porque pasa inadvertido, con esa postura de espalda recargada y hablar particular. Hace unos días estuvo enfermo y algunos, no todos, nos dimos cuenta de la cantidad de trabajo que realiza este modesto hombre. Pero nuestro Chito no fue siempre así, hace muchos años lo conocí como entrenador de fútbol sala. Llevaba un equipo en la liga de Los Salesianos, si mal no recuerdo, trabajaba en el mercado de la fruta y manejaba algo de dinero. Hablando con algunos de sus jugadores, me contaban que Manolo les ayudaba con material deportivo a aquellos jugadores, que por su economía no podían comprarse por ejemplo, unas botas con las que jugar. Esto amigos míos es amor por el fútbol. Ahora lo vemos como eso, como el utillero, el que barre y nos arregla el vestuario, pero no debe ser así. Os hago una pregunta, ¿reconocéis la labor de Chito?. ¿Curiosa pregunta verdad? Y no solo de este modesto hombre, sino de todos aquellos que hacen una gran labor, sin que nadie les reconozca jamás su valía. Ni un mal reconocimiento, un homenaje, ni tan siquiera una palmadita en la espalda. Chito se va a recuperar y pronto, porque es de hierro y seguirá limpiando tus botas, tu vestuario, pondrá en orden tus camisetas, para que tú puedas hacer lo que más te gusta, jugar al fútbol.

Publicado: 03/03/2018 - Pepe Leñero